El martes, ya sobrio y perfectamente recuperado del fin de semana, le llamaron para cancelar la entrevista con una excusa con poco fundamento. No podía creérselo. Por un conocido que a su vez conocía a alguien en la empresa, se enteró de que rastreaban a fondo las redes sociales antes de contratar a nadie. Él no había conseguido ni hacer la entrevista aun habiendo sido preseleccionado, y supo enseguida que su fin de semana en Ibiza le había pasado factura.
El caso de Luis no es un hecho aislado, sino representativo de lo que supone nuestra identidad digital. No sólo lo que publicamos nosotros voluntariamente, sino lo que otros suben sobre nosotros. Todo lo que llega a la red, por el medio que sea: Comentarios, artículos, entradas de blog, fotos, vídeos,… En la historia de Luis, las fotos y comentarios de sus amigos dieron una imagen de él de persona poco responsable que echaron por tierra sus posibilidades para un puesto que requería esta faceta.
Ante una situación como esta no nos queda más remedio que, como apunta Juan José de Haro en su blog, contrarrestar toda la información negativa con información positiva.
Por nuestra parte, nuestra labor como docentes radica en dar a nuestros alumnos los medios y el conocimiento necesarios para que usen las redes con responsabilidad y con conocimiento de los riesgos que conlleva el hecho de que lo que llega a la red no se puede controlar, de forma que sean conscientes de cómo evitar situaciones como la de Luis, que les pueda perjudicar a ellos o a otras personas.
Imagen de jdurham, en MorgueFile
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